Por Dieter Linneberg
En el debate sobre sostenibilidad, se habla mucho de temas ambientales (la “E”) y sociales (la “S”). Se discute con urgencia sobre cambio climático, economía circular, diversidad o impacto en comunidades. Sin embargo, muchas veces se pasa por alto un aspecto clave: la Gobernanza (“G”), que es lo que permite que las iniciativas ambientales y sociales se implementen de forma coherente, responsable y sostenible en el tiempo.
Sin una gobernanza adecuada, muchas iniciativas en sostenibilidad terminan siendo acciones aisladas o poco efectivas. Por eso, más que una simple letra dentro del acrónimo ESG, la “G” debe ser el punto de partida.
¿Qué entendemos por Gobernanza?
La definición de la OCDE y el G20 es clara: la gobernanza corporativa es la estructura que permite definir los objetivos estratégicos de una
empresa, cómo alcanzarlos y cómo hacer seguimiento a su cumplimiento.
En términos simples:
- Define el qué (los objetivos),
- El cómo (procesos, recursos, estructuras), y
- El control (supervisión, evaluación y rendición de cuentas).
¿Cómo influye una buena Gobernanza en la “E” y la “S”?
Aquí algunos componentes claves de la gobernanza y su impacto directo en lo ambiental y lo social:
Transparencia y reporte: Una buena gobernanza asegura reportes claros, comparables y confiables, y evita caer en prácticas como el greenwashing.
Propósito, valores y cultura: Si la sostenibilidad no forma parte del propósito de la empresa, es poco probable que se tomen decisiones relevantes en lo ambiental o social.
Estructura del directorio: Directorios con comités de sostenibilidad o miembros capacitados en temas ESG pueden supervisar mejor los riesgos y oportunidades.
Sucesión de liderazgo: Elegir futuros líderes con conocimientos ESG asegura continuidad en la estrategia sostenible.
Remuneración ejecutiva: Asociar bonos y compensaciones a metas de sostenibilidad refuerza el compromiso real.
Gestión de riesgos: Incorporar riesgos ambientales o sociales dentro de la matriz de riesgos evita sorpresas y permite una acción proactiva.
Cuando falla la Gobernanza, los problemas se multiplican
Muchos escándalos corporativos tienen su origen en fallas de gobernanza, no en errores técnicos:
- Volkswagen (Dieselgate, 2015): El problema fue la falta de ética y controles internos, no la tecnología.
- Wells Fargo (2016): La apertura masiva de cuentas falsas se debió a un sistema de incentivos mal diseñado y una supervisión débil.
Según S&P Global, más del 50% de los grandes escándalos empresariales tienen como causa principal fallas en la gobernanza.
El nuevo rol del directorio en un mercado que exige sostenibilidad
Hoy, los inversionistas buscan empresas que integren verdaderamente la sostenibilidad en su estrategia. Según el Global Sustainable Investment Alliance (GSIA), más de US$35 billones a nivel mundial se gestionan bajo criterios ESG.
Para responder a este cambio, el directorio debe tomar un rol activo. ¿Qué implica esto?
- Integrar ESG en la estrategia general, no como un tema secundario.
- Exigir métricas claras y verificables en temas ambientales y sociales.
- Asegurar que el directorio tenga las competencias necesarias, o invertir en capacitación.
Conclusión
Construir una empresa verdaderamente sostenible sin una base de gobernanza excepcional es como intentar navegar en una tormenta sin timón. Las iniciativas “E” y “S” pueden ser el motor y las velas, pero la “G” es la estructura del barco, el mapa de navegación y la mano firme en el timón. Los directorios que entiendan esto y actúen en consecuencia no solo gestionarán mejor los riesgos, sino que descubrirán oportunidades, atraerán capital y construirán organizaciones resilientes, preparadas para prosperar en las complejas aguas del siglo XXI.
¿Está tu directorio preparado para liderar en sostenibilidad?

