Por Dieter Linneberg
En el dinámico y cada vez más complejo escenario empresarial chileno, la figura del Presidente del Directorio emerge no solo como un líder formal, sino como el verdadero arquitecto de la gobernanza corporativa y el custodio de la visión estratégica a largo plazo. Su rol trasciende la simple moderación de reuniones; implica forjar un directorio de alto rendimiento, guiar la discusión hacia los temas cruciales y asegurar que la organización no solo sobreviva, sino que prospere ante los desafíos del mañana. Pero este liderazgo no se forja únicamente en la sala de reuniones.
El Líder que Conecta: La Importancia del Terreno y la Actitud
A menudo se piensa que el liderazgo emana de títulos rimbombantes, elocuencia en varios idiomas o la procedencia de ciertas instituciones. Si bien la preparación es importante, los verdaderos líderes, aquellos que inspiran y movilizan, surgen de una cualidad mucho más profunda: la empatía y una actitud de genuino involucramiento. Para un Presidente de Directorio, esto se traduce en la necesidad imperante de “pisar el terreno”, de conectar con la realidad de la organización más allá de los informes financieros y las presentaciones ejecutivas.
Es en el contacto directo con los colaboradores, en la visita a las operaciones, en la escucha activa de los desafíos cotidianos, donde se revelan los problemas reales y las oportunidades ocultas. Un Presidente que se involucra, que pregunta, que observa y que demuestra una actitud de servicio y comprensión, no solo gana el respeto de la organización, sino que también enriquece la perspectiva del directorio con una visión anclada en la realidad. Este conocimiento “desde adentro” es invaluable para tomar decisiones estratégicas más acertadas y para asegurar que la gobernanza no sea una estructura abstracta, sino un motor vivo que impulsa a la empresa.
La Importancia Crítica de la Evaluación y el Desarrollo Continuo
Un directorio efectivo es la piedra angular de una empresa exitosa y sostenible. Sin embargo, la efectividad no es un estado permanente, sino el resultado de una introspección y mejora continua. Aquí es donde la evaluación de directores, y del directorio en su conjunto, cobra una relevancia fundamental. En Chile, si bien hemos avanzado en prácticas de gobierno corporativo –impulsados en parte por normativas como la Ley N° 21.314–, la sistematicidad y profundidad de la evaluación de directorios aún presenta un considerable espacio de mejora.
Aunque la conciencia ha crecido, un estudio de EY Chile sobre Gobierno Corporativo en 2022 reveló que, si bien un 78% de las empresas encuestadas en Chile consideraba importante la evaluación del directorio, solo un 44% realizaba una evaluación formal anualmente. Además, el “IV Estudio de Gobierno Corporativo en Chile” (2021) de la Pontificia Universidad Católica y la consultora VGC indicaba que, aunque el 70% de las empresas IPSA realizaba algún tipo de evaluación, la metodología y el uso de los resultados para planes de desarrollo concretos variaban significativamente. Esto representa una oportunidad perdida, ya que una evaluación bien conducida permite identificar fortalezas, áreas de oportunidad y, crucialmente, las competencias necesarias para enfrentar el futuro.
Competencias Clave para los Directorios del Siglo XXI
Los directorios chilenos de hoy no pueden operar con las herramientas y mentalidades de ayer. Los desafíos son multifacéticos y requieren un espectro de competencias renovado:
- Visión Estratégica y Prospectiva: Más allá de la supervisión del día a día, se necesita la capacidad de anticipar tendencias disruptivas. El “CEO Survey Chile 2023” de PwC destaca que la disrupción tecnológica y la ciberseguridad son preocupaciones principales para los líderes empresariales, lo que exige una mirada prospectiva desde el directorio.
- Gestión de Riesgos Complejos: Según el informe “Gestión de Riesgos en Chile” (KPMG, 2022), un 65% de las empresas chilenas considera que la complejidad de los riesgos ha aumentado significativamente, pero solo un 30% siente que sus directorios están completamente preparados.
- Dominio de la Sostenibilidad (ASG/ESG): La Norma de Carácter General N° 461 de la CMF exige a las sociedades anónimas abiertas reportar sus políticas, prácticas y metas en materia ASG.
- Transformación Digital y Tecnológica: Un estudio de Generación Empresarial y la UAI (2022) mostró que, si bien el 70% de los directores reconoce la importancia de la IA, menos del 25% se siente con el conocimiento suficiente.
- Capital Humano y Cultura Organizacional: Según Mercer Chile (2023), la atracción y retención de talento sigue siendo uno de los tres principales desafíos para las empresas chilenas.
- Diversidad e Inclusión: El “Informe de Género en el Sistema Financiero” de la CMF (2023) indica que la participación de mujeres en directorios IPSA alcanzó aproximadamente el 20%, un avance, pero aún lejos del promedio OCDE (cercano al 30%).
El Presidente del Directorio como Catalizador del Cambio
Frente a este panorama, el Presidente del Directorio juega un rol insustituible. Es quien debe:
- Liderar la evaluación del directorio de forma objetiva y constructiva.
- Fomentar la composición adecuada del directorio, con diversidad y competencias para el futuro.
- Gestionar la dinámica del directorio, creando un ambiente de confianza y debate ágil.
- Actuar como interlocutor clave con el CEO, ofreciendo mentoring y contrapeso.
- Ser el guardián de la agenda estratégica, dedicando un mínimo del 30-40% del tiempo a la reflexión de futuro.
Desafíos y la Hoja de Ruta para un Fortalecimiento Continuo
La gestión de la incertidumbre, la adaptación al cambio acelerado y la respuesta a las expectativas de los stakeholders son los grandes desafíos. La Encuesta de Confianza Empresarial del ICARE lo confirma: la incertidumbre impacta. En este contexto, la formación continua es una necesidad. Programas especializados, como los in-company, son herramientas efectivas.
¿Qué Proponemos? Claves para un Directorio Preparado:
Para que el Presidente y su directorio puedan navegar estos desafíos, proponemos un enfoque claro:
- Diagnóstico y Evaluación Rigurosa:
- EVALUAR: Implementar evaluaciones anuales de directorio (360°, por pares, externas). Meta: 100% de empresas IPSA con evaluación formal para 202X.
- COMPETENCIAS: Mapear las habilidades actuales vs. las necesarias (digital, ASG, riesgos).
- Desarrollo y Fortalecimiento Continuo:
- CAPACITAR: Programas de formación continua para directores (foco en nuevas competencias).
- DINÁMICA: Talleres para mejorar la colaboración y toma de decisiones del equipo directivo. Ejemplo: Sesiones de coaching grupal para directorios.
- Liderazgo Presidencial con Visión de Futuro:
- CONEXIÓN: Fomentar la vinculación del Presidente con la operación (“trabajo en terreno”).
- AGENDA: Priorizar la estrategia (mínimo 30-40% del tiempo del directorio).
- ACTITUD: Impulsar una cultura de empatía, transparencia y rendición de cuentas.
Invertir en la capacitación y el desarrollo del directorio es invertir directamente en la resiliencia y el futuro próspero de la organización. El futuro de las empresas chilenas dependerá, en gran medida, de la calidad y la visión de sus directorios. Y el liderazgo efectivo y conectado de sus Presidentes será el faro que guíe esa travesía.

